Murakami + Estilo

Según el diccionario de la Real Academia, una epifanía es una manifestación repentina en la que se revela un hecho importante. Haruki Murakami tuvo la suya en un partido de béisbol. Decidió ser escritor en el preciso momento en el que un bateador llamado Dave Hilton golpeó la bola. El sonido del impacto le despertó del sueño de una vida tranquila. Traspasó el bar musical que regentaba y dedicó sus horas a pensar libros. Muarakami escribiría clásicos modernos como 1Q84, Tokio Blues o La caza del carnero salvaje. En el ensayo De qué hablo cuando hablo de escribir comparte su particular visión del proceso creativo. En él, mostrando su admiración por los Beatles, habla de las cosas que solo el artista puede decir. Allí se esconde el sonido genuino. La originalidad es atemporal. Escuchas Strawberry Fields y parece una canción moderna.

Los cajones de la memoria:

La memoria tiene un límite físico, por lo que resulta imprescindible llevar a cabo un proceso de selección. Trato de simplificar los recuerdos a través de detalles concretos. Para este ejercicio convendría apuntarlo todo en un cuaderno, por supuesto, pero yo prefiero confiar en la memoria porque la disciplina del cuaderno me da pereza y al escribir en él me relajo y de inmediato lo olvido todo. Cuando uno confía en la memoria, tiene lugar un proceso de selección natural que conserva lo importante y elimina lo superfluo. Yo me decanto por ese procedimiento. Las cosas verdaderamente importantes no se olvidan así como así. (...) James Joyce aseguraba que la imaginación es memoria y estoy de acuerdo con él. La imaginación es una combinación de recuerdos fragmentados e incoherentes. Esa memoria incoherente combinada de forma eficaz, por muy contradictoria que pueda parecer, puede tener un carácter tanto preventivo como intuitivo. En la mente (al menos en la mía) existe una gran taquilla que reúne esas características. Cada uno de sus cajones contiene infinidad de recuerdos e información. Los hay grandes y pequeños e incluso algunos ocultan pequeños escondites en su interior. Mientras escribo una novela, abro el cajón que me parece que puede ser útil, extraigo material de su interior y utilizo la parte que conviene a la historia.

Las 3 fases de la creatividad:

1. Tener un estilo (sonido si se trata de música, estilo si se trata de escribir, forma y color cuando es pintura) claramente diferenciado del de los demás. De tal manera que solo con entreverlo, con escucharlo apenas, se entiende a la primera que esa persona tiene algo de particular.

2. Ser capaz de superar ese estilo peculiar, pues a medida que transcurre el tiempo no queda más remedio que crecer y evolucionar. Uno no puede quedarse siempre en lo mismo. La capacidad de innovar debe ser inherente y dinámica.

3. Con el paso del tiempo, la originalidad debe convertirse en estándar, en norma. Tiene que ser absorbida por la psique de la gente y convertirse en un criterio de valor. De ese modo, será una referencia clara para las generaciones posteriores.

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Joan Tubau — Cardinal


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