Cardinal Podcast

Si de algo sirve estudiar economía es para identificar entornos de baja competencia.

Abrir un podcast, en diciembre de 2020, no es un entorno de baja competencia.

Diferenciación. Si no puedes ser el mejor, búscate otro mercado. No es tanto una cuestión de trabajar mucho sino de competir en el lugar correcto, allí donde no tengas rivales. Cardinal inaugura podcast pero, siguiendo esta máxima, operará en un formato distinto. Una primera parte, en abierto, con una entrevista de 40 minutos. Y una segunda, en exclusiva para socios, en un coloquio con el invitado. El primer lunes de cada mes. Por videoconferencia. No me llamo Tim Ferriss ni tengo el mail de Naval, pero conozco perfiles singulares para luego organizar un evento entretenido.

Cardinal Club, nombre del foro, será punto de encuentro en el que discutir estrategias alternativas de carrera. Con una auditora del Santander. O con un exladrón de bancos.

Escucha los episodios: Apple Podcast. Spotify.

Gente rara, en el mejor sentido de la palabra:

12.20. Benito Arruñada. Economista.

01.21. Inés Arroyo. Empresaria.

02.21. Adriana Granada. Asesora fiscal.

03.21. Hyosub Yi. Regulador financiero.

04.21. Mariano Najles. Empresario.

05.21. Gonzalo Gómez Bengoechea. Economista.

06.21. Héctor García. Ingeniero informático.

Cardinal Club

Existía ya el club de lectura y el cineclub. Añadimos ahora un foro.

Acceso a los coloquios restringido a socios. Toda la información en este post.

El mercado del podcast está saturado. Estamos compartiendo charlas privadas por encima de nuestras posibilidades. Con cariño lo digo: sobreestimamos el interés que una buena conversación entre amigos despertará en un desconocido… estás a tiempo devolver el micro de 300 euros. Cardinal, para darse una opción, ofrecerá una variante.

La referencia son los soporíferos desayunos con políticos en hoteles de 5 estrellas. Una buena referencia si prescindimos del desayuno. Y, claro está, del político. El formato coloquio, sin la formalidad de la corbata, es perfecto para el debate. Basta con dejar a la élite fuera. Queda prohibida la entrada al académico que utiliza el turno de preguntas para soltar un pedante discurso. Tampoco invitaremos al experto en transformación digital y nuevos modelos productivos. Inversores del IBEX que, conectados al Apple Watch, creen estar informados por el hecho de consumir más noticias. Recuerda esta ley universal: el gurú futurista no anticipa el futuro. Si Marc Vidal fuera tan listo estaría asesorando a Bezos, y no dando charlas en institutos. La disrupción viene de fuera. No innova Ana Botín, con mucho que perder, sino el empresario poco preocupado por la repercusión de sus palabras. La voz discordante.

Un primer objetivo de este proyecto consiste en generar un marco libre y gamberro, en el que discutir de todo con un profesional indiferente a la opinión de terceros. La frialdad de una sala de conferencias por la informalidad de un café con amigos.

Además, ¿qué sentido tiene desayunar en un hotel si no puedes saquear el buffet libre?

El café vienés

Así describió Stefan Zweig, en el sobrecogedor relato de El mundo de ayer, la simbología alrededor del café vienés—acompañado de un strudel de manzana:

El café vienés es una institución especial, incomparable con ninguna otra a lo largo y ancho del mundo. Se trata, de hecho, de una especie de club democrático, abierto a todo aquel que quiera tomarse una taza de café a buen precio y donde, pagando esta pequeña contribución, cualquier cliente puede permanecer sentado durante horas, charlando, escribiendo, jugando a cartas; puede recibir ahí el correo y, sobre todo, consumir una cantidad ilimitada de periódicos y revistas. Un café vienés de categoría ponía a disposición del público todos los periódicos de Viena, y no solo de Viena sino de todo el Imperio Alemán, además de los franceses, ingleses, italianos y americanos, así como todas las revistas literarias y artísticas. De esta manera sabíamos de primera mano todo lo que ocurría, nos enterábamos de todos los libros que aparecían, de todos los espectáculos, cualquiera que fuese el lugar donde se representaban, y comparábamos las críticas de todos los diarios; nada ha contribuido tanto a la desenvoltura intelectual y la orientación cosmopolita de Austria como el hecho de que en el café se podía informar uno de todos los acontecimientos del mundo al tiempo que comentarlos con su círculo de amigos.

El café es elemento cultural de la sociedad mediterránea. Alrededor de una mesa aprendimos la lección. Era en el café cuando la conversación se ponía interesante.

Cardinal filtrará la información, buscando nuevas ideas en viejos modelos—como ya hizo la pandilla de Zweig, rodeada de jugadores de ajedrez, en el Café Frauenhuber:

Nuestra pasión consistía precisamente en descubrir antes que nadie lo más reciente, lo rabiosamente nuevo, lo más extravagante e inusual, aquello que nadie (y menos aún la crítica literaria oficial de nuestros dignos periódicos) había tratado de forma exhaustiva. Conocer todo aquello que aún no gozaba de reconocimiento general, de difícil acceso, extravagante, nuevo y radical, despertaba nuestro amor especial; por eso no había nada suficientemente escondido, por más peculiar que fuese, que nuestra ávida curiosidad colectiva no fuera capaz de sacar de su escondrijo.

¿Quieres jugarlo distinto?

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Joan Tubau — Cardinal


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Imagen: Siyuan | https://unsplash.com/photos/g_V2rt6iG7A