Inteligencia callejera

A hit is a hit. Hesh.

Hesh Rabkin recibe una propuesta de Christopher Moltisanti. Hesh hizo fortuna como productor musical en los 60 y Chris busca su ayuda para lanzar la carrera de un joven rapero. Y ganar así algo de pasta. La canción, sin embargo, no convence al prestamista de confianza de Tony Soprano. Hesh determina que nunca será un éxito, le falta algo. «Escucha chico, no sé cómo llamarlo: talento, carisma, magia». No necesita pensárselo mucho, alcanza la tajante conclusión en cuestión de segundos. Cuando Chris le pregunta que cómo es que lo tiene tan claro, que cómo lo sabe, Hesh responde que esas son razones que no podemos comprender o codificar. Más tarde, el productor visita la guarida mafiosa de Soprano. Chris está tomándose una cerveza en el billar y ‘Nobody loves me but you’ suena en la radio. Hesh, saliendo por la puerta, dice: «Esto es un hit».

La intuición es tu capacidad de saber sin saber cómo lo sabes.

Si intuyes que tu pareja está enfadada muy probablemente tu pareja esté enfadada. El instinto funciona en negativo, está programado para detectar peligros, te avisa que algo falla. Es el instinto, no la razón, lo que te mantiene con vida. Aunque en las película de terror el mecanismo patine estrepitosamente. En Aliens, la teniente Ripley regresa al planeta LV426, en una misión de rescate dentro de un reactor nuclear infestado de bichos. «No está mal para un humano». Bishop, el androide de la nave, flipa con las malas decisiones de los marines. ¿Por qué no permanecen unidos? Hollywood es poco representativo. Escoges bien bajo presión. De hecho, escoges mejor con presión que sin ella. Watterson utilizaba ese «last-minute panic» para dibujar la viñeta de Calvin. Añade una restricción, real o ficticia, para estimular la mente.

Posponer la intuición

Afirma Daniel Kahneman que la mente funciona en dos sistemas:

El sistema 1, el instinto, el yo emocional que ejecuta rápido.

El sistema 2, la consciencia, la voz interna que piensa en el largo plazo.

¿Quién de los dos está al mando?

Claramente el sistema 1.

Decides de forma emocional para después justificar de forma racional. El problema no es la compra en caliente de unos zapatos con un 50% de descuento, el problema es que ya en casa, con la cabeza fría, buscas una razón (¡cualquiera!) para quedártelos. A pesar de guardar el ticket y tener el armario lleno. Jonathan Haidt, en La mente de los justos, dice que el instinto actúa como presidente y que la consciencia es su portavoz. El sistema 2 solo verifica, raramente corrige, la decisión inicial. Encuentra argumentos ex post que permiten la coherencia interna, sintiéndose incluso partícipe de la política del gobierno. El proceso de racionalización solo refuerza una falsa sensación de autonomía. No existe el yo cartesiano, la consciencia nada influye en la formación de tus preferencias. La decisión de compra estaba tomada antes de entrar en la tienda.

No quieres, en temporada de rebajas, formarte una opinión inmediata.

Sí puedes seguir tu instinto en un escenario conocido.

El primer paso consiste en destapar el patrón de comportamiento, interiorizando el mecanismo. Una oportunidad por exposición, que solo puede ver quien ya vivió esa misma situación en ese mismo evento. Iniesta juega mejor con 35 que con 20. Aunque los patrones del pasado pueden no ser válidos en el presente. El feedback honesto, de una parte no interesada, resulta esencial en el período de formación. Exige las verdades a la cara, en este clima actual de excesiva empatía. ¿Quién podría criticar tu mecánica? Un algoritmo te dará información que un humano no ofrece. El sesgo de confirmación, quedarte con datos que validan una conclusión previa, es el enemigo. Si por accidente la primera intuición resultase errónea, contaminaría tu posterior razonamiento. Quieres libertad para corregir. Quieres independencia de tu ego.

Trump cumple con la norma de Kahneman en sus negocios inmobiliarios. Informarse concienzudamente para luego utilizar la intuición. Así lo cuenta en The art of the deal:

No me fío de los estudios de marketing. Hago mis propias encuestas y saco mis conclusiones. Creo firmemente en preguntar a la gente de la calle, antes de tomar mi decisión. Es un reflejo natural. Si estoy pensando en comprar una propiedad, hablaré con las personas que viven en ese barrio. Pregunto y pregunto y pregunto hasta que puedo formarme una intuición. Es en ese momento que tomo la decisión.

La tentación vive arriba

Los humanos construimos historias con datos sesgados. La mítica frase que más ficción se ha escrito en Excel que en Word. Debes ser escéptico con todas las hipótesis, especialmente con aquellas que te son favorables. Que a mí, personalmente, me guste el proyecto del bitcoin está afectando mi juicio como inversor. Que yo considere que sería bueno para la sociedad no es hecho relevante en la valoración del activo. Tuiteando con laser eyes señalizo en público la posición, vinculando mi reputación a su futuro precio. ¿Error de novato o mecanismo de compromiso? Te lo digo en 10 años.

Sin datos domina la racionalización, pero los datos no son limpios. Algunas observaciones sobresalen en la muestra, preocupándonos por ataques de tiburones y terroristas. Separa el problema en categorías y valóralas independientemente. El efecto halo, negativo o positivo, condiciona el veredicto. Bastan 5 segundos para clasificar a un extraño, pero la reclasificación llevará horas. Controla tu primera impresión si no quieres quedarte fuera. El momento afecta el veredicto. Modificar el entorno, no la fuerza de voluntad, es la estrategia inteligente. Los protocolos son el mejor cortafuegos. Ulises, que conocía el peligro de las sirenas, eliminaría la decisión atándose al mástil. Autoincentivarte o autolimitarte en tu inconsistencia temporal, con preferencias a corto y largo divergentes. Fijar un límite de gasto en la tarjeta o dejar el móvil en la habitación anexa. Anticipar el conflicto y tomar medidas creíbles.

Me temo que el artículo de hoy presenta ideas contradictorias. Bienvenido al inútil pero fascinante campo de la psicología. Hagas lo que hagas terminarás arrepintiéndome. Mi intuición es que prefieres equivocarte por instinto.

Joan Tubau — Cardinal


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Imagen: Los Soprano, David Chase